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miércoles, 26 de enero de 2011

Como te extraño

Pasan los minutos, las semanas, los partidos, y cada vez es más complicada la situación en la que se encuentra el Necaxa. El fútbol no llega, los refuerzos llenos de apatía y mediocridad, parecen ya haber contagiado a los jugadores que consiguieron el ascenso y que se mataron en la cancha por conseguirlo.

Viendo tan triste espectáculo y estando en esta situación desesperante, es inevitable recordar esa brillante época en la que crecí, gocé ye me enamoré para siempre de estos colores.

Cada 15 días extraño y quisiera rogarle otra vez a mis papás que me llevaran a ver a mis rayos, viendo desde la ventana del carro como mi papá recorría una fluida Calzada de Tlalpan en la que nadie se inmutaba que habría un juego de fútbol algunos kilómetros adelante. Estar en la explanada del estadio, comprar mi bandera y que me pusieran en los cachetes uno de esos maquillajes “de a pesito” con el escudo de mi equipo. Entrar a la tribuna y escoger mi asiento entre una de esas 90mil opciones libres que cada 15 días disfrutaban ver como el Necaxa ganaba sus partidos de local.

Extraño esos sábados frente a la televisión esperando ansioso que terminara el jugo del Toluca para que por fin dieran las 5 de la tarde y pudiera ver a mis rayos desde mi casa, pero siempre con el corazón en el estadio con ellos.

Como anhelo ver a Don Julio Sotelo sonar su sirena desde el especial bajo y organizando todas las porras de “La Oficial”, mientras el rayo mayor hacía lo propio con “La Super” desde el especial alto soplando su concha de caracol que no se dejaba intimidar por la sirena y que juntos hacía un ruido ensordecedor apoyando a los rayos. No menos ruidoso era el comando saltando y alentando al equipo desde la cabecera los 90 minutos de cada juego.

Como extraño ver nuestra portería resguardad con gran seguridad por ese gran portero con el número “I” en la espalda, al “Picas” destrozando los ataques de todo aquel que tuviera la absurda idea de hacernos un gol, al ratón más rápido del mundo explotar con el balón por la banda derecha para mandar un centro que nuestro goleador histórico mandara al fondo de la portería con un cabezazo como solo él sabía dar mientras la coleta de nuestro gran capitán caía sobre la espalda de esa eterna playera número 7.

Como extraño esos tiempos gloriosos, esa época triunfal, como te extraño mi Necaxa... mis rayos del Necaxa.

Los invito a seguirme en twitter como @momerayo

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